Novedades y Aprendizaje

Encontramos entre nuestros archivos un ejemplar interesante, por su importancia histórica

Se trata de una carta de 1841 enviada desde Cobija a Chuquisaca (antiguo puerto boliviano) para ponerse en contacto con los Hnos. Artola (grandes comerciantes de Cobija).
 Podemos leer en ella los acontecimientos políticos que afectan al comercio.
El autor escribió los detalles de la batalla de Ingaví. Esta batalla ha formado parte de la guerra entre Bolivia y Perú que estalló entre 1841 y 1842. El resultado de la batalla de Ingaví permitió el avance de las tropas bolivianas en los territorios de Perú.
Transcribimos la carta en su idioma original y adjuntamos una imagen para que puedan examinarla.
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“Señores Artola
Cobija


Chuquisaca y Noviembre 24 de 1841
Muy señores nuestros: Confirmamos a usted el  contenido del nuestra última de 17, desde entonces no tuvimos ninguna de ustedes a que contestar, ignoramos su usted había conseguido remitir los efectos prohibidos y demás que tenemos allá.
Si hubiera inconvenientes se arrieros para Cochabamba pueden mandar todo a Potosí.
Sus cartas que recibimos el 20 del cuartel general, nos anunciaban que nuestra solicitud respecto a los (¿renglones?) prohibidos iba a ser decretada favorablemente,
Ayer ha llegado la noticia de la gran Batalla dada por los Bolivianos a las tropas del Perú, en los altos de la Paz a 5 leguas de la ciudad. Después de 55 minutos de combate el ejército de Gamarra quedó enteramente destruido excepto 1500 a 2000 prisioneros entre los cuales el General  Castilla,  San Román, (¿Coloma?) y toda la oficialidad. El presidente Gamarra apareció entre los muertos.
Incluimos a usted tres (¿tornaguías?) de Cochabamba n. 146 147 y 148.”


La Batalla de Ingavi acaeció el 18 de noviembre de 1841 en la localidad de Viacha, provincia de Ingaví, Bolivia. Allí se enfrentaron tropas bolivianas al mando de José Ballivián con tropas peruanas al mando de Agusín Gamarra, venciendo las tropas bolivianas y muriendo el general Gamarra.
El entonces Presidente de Perú, Agustín Gamarra tomó la decisión de invadir Bolivia, aprovechando el caos político que se había generado en Bolivia.
En Bolivia, José Ballivián reunió todos los complejos rebeldes y logró hacerse proclamar presidente de la República.  Ante el peligro de la invasión de Gamarra, los bolivianos se agruparon junto a Ballivián y se alistaron en sus ejércitos situándose en las llanuras de la altiplanicie de Ingaví. Ballivián arengó a sus soldados: "Los enemigos que véis al frente pronto desaparecerán como las nubes cuando las bate el viento."
Bolivia había logrado su unificación enfrentando a un enemigo común. En el campamento peruano se apreciaban deferencias entre Gamarra, San Román y Castilla.
El 18 de noviembre de 1841 dio inicio la batalla, Ballivián lanzó su ataque, haciéndose sentir los efectos de los nuevos fusiles de su ejército.
Tan solo algunos minutos después Gamarra, quien se encontraba en la primera línea de fuego, fue alcanzado por un disparo enemigo falleciendo poco después, Cuando la noticia de su muerte se esparció cundieron la confusión y el desconcierto entre las tropas peruanas, concluyendo en la dispersión y derrota.

La noticia generó un caos político en Lima, donde el Vicepresidente Manuel Menéndez no pudo mantener su autoridad, siendo derrocado al poco tiempo de asumir su mandato. Esto daría paso a un período de anarquía en el Perú que duraría hasta 1844 y el inicio de la Guerra entre Perú y Bolivia


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En Filatelia se denomina Historia Postal al estudio y coleccionismo  de las marcas postales y sellos incluidos en sobres completos, pliegos, cartas envueltas o amplios fragmentos de estas piezas

El estudio y coleccionismo de piezas exclusivamente de marcas postales se denomina Prefilatelia. Se incluyen dentro de este concepto los sellos y marcas anteriores a la circulación de los sellos postales propiamente dichos, esto es hasta 1840 para Gran Bretaña y  hasta la siguiente década para el resto de las regiones.

Se entiende por marca postal todas aquellas marcas de salida, tránsito y llegada realizadas en los sobres o cartas completas, ya sea mediante mecanismos manuales o a mano (con pluma) También se incluyen las marcas fechadoras, las de “porte franco” y las de “porteo”.

En muchos casos son visibles también las marcas de mensajerías y las de las especificaciones respecto al envío y recorrido.

Mediante el estudio minucioso es posible, a través de una pieza de Historia Postal, recorrer el camino por el cual las personas se comunicaban entre sí cuando mediaban las distancias y no eran fácilmente franqueables como lo son actualmente.

Hoy en día, los medios de comunicación alcanzan espacios fabulosos de inmediatez y abarcan casi todo el mundo. Muchos objetos destinados a comunicarnos acompañan a los hombres y las mujeres del siglo XXI en la vida cotidiana.

¿Cómo resolvían los hombres y las mujeres del siglo XIX su necesidad de comunicarse?  Arreglar negocios, comprar, vender, solicitar
ayuda, enviar saludos, declarar el amor, declarar la guerra. Convocar a encuentros,  decidir los destinos de una nación, narrar un viaje.
Notificar una muerte,un nuevo gobernante o cumplir con un saludo de cortesía.
Estos eventos requerían comunicación ineludible y fehaciente. El hecho de que fuera costoso, complejo  y de que demandara mucho tiempo de tránsito complicaban las comunicaciones pero no constituía un obstáculo. Las cientos de miles de antiguas cartas en manos de coleccionistas lo demuestran. Las distancias, los problemas de transporte y las prohibiciones políticas complicaban asimismo el flujo del intercambio; los sistemas de correos se fueron organizando y salvando los obstáculos de manera cada vez más eficiente y confiable.Resulta apasionante comenzar y profundizar una colección de Historia Postal,  hay múltiples temas para elegir; la reconstrucción de rutas de transporte, la selección de marcas especiales o de agentes distribuidores.

También resulta interesante dedicarse a una colección centrada en un evento histórico, por ejemplo un conflicto bélico, allí se buscarán ejemplares de correo militar, de prisioneros de guerra de campos de entrenamiento. Otra posibilidad es elegir medios de transporte específicos, correo de tren, de vapor, marítimo. Otra posibilidad es abocarse al estudio exhaustivo de una marca postal en particular, ya sea oficial, de correo particular o de mensajerías.


Una colección puede planificarse cronológicamente, geográficamente (por ejemplo por distritos locales o nacionales), por medio de transporte, por archivo de destinatario o de cualquier otra manera que interese a cada coleccionista. 

La marcofilia es  una especialidad dentro de la filatelia que estudia específicamente los matasellos y cancelaciones realizadas por servicios postales oficiales o privados.

Puede tratarse de marcofilia pre filatélica, cancelaciones a pluma, cancelaciones mudas o  matasellos fechadores.

Los seguidores de esta especialidad aprecian los ejemplares de la Historia Postal, ya que en cartas completas o grandes fragmentos pueden encontrar las cancelaciones completas y en un marco de referencia que las hace más interesante para su estudio.

En esta especialidad los temas a elegir también son numerosos, dentro del siglo XIX se puede elegir un matasellos en particular, la evolución y las reparaciones que pudieran haberse realizado en el mismo. Se puede reconstruir el primer y último de uso de cada matasellos, los colores de las tintas, las marcas especiales para indicar fechas, portes y distancias. Las marcas de correo oficial, marítimo, correo real o marcas de vapores y rutas especiales.


Los invitamos a recorren nuestro catálogo de ejemplares destinados al estudio de la Historia Postal, Prefilatelia y Marcofilia. Podrán encontrar abundante material de Prefilatelia latinoamericana, especialmente de Bolivia. Así como vapores de Sudamérica y Centroamérica.


Encontrarán también ejemplares de Historia Postal Europea, especialmente de Gran Bretaña, España e Italia.


Que lo disfruten!
Celeste

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Postal History of the River Plate

El 11 de Junio de 1580 Juan de Garay lleva a cabo la llamada segunda fundación de Buenos Aires.
Se la denomina Ciudad de la Santísima Trinidad, puerto Santa María de los Buenos Aires. Estableciéndose el "árbol de la justicia" en la actual plaza de Mayo y ordenándose el trazado de la ciudad según las Ordenanzas de Población de las Leyes de Indias de Felipe II, del año 1573.
Se repartieron los solares y se designaron los integrantes del Cabildo, entre quienes eligieron por sorteo a San Martín de Tours como santo patrono de la ciudad.

Hasta 1776 la gobernación de Buenos Aires formaba parte y dependía administrativamente del Virreinato del Perú. Como la corona española mantenía cerrado el Río de La Plata para el comercio de ultramar toda la actividad comercial debía realizarse a través de Lima.
Los pobladores de Buenos Aires debían abastecerse en la plaza de Potosí, esta situación los mantuvo durante años en relativo aislamiento.
Las mercaderías se encarecían y tardaban mucho en llegar al Río de la Plata ya que las grandes distancias se recorrían en carretas.
La prohibición de comerciar de modo directo era burlada por los comerciantes locales, quienes hicieron del contrabando una forma obligada de supervivencia.


    44 años antes la había fundado otro representante de la corona española: Don Pedro de Mendoza.

Desde su fundación, Buenos Aires utilizó el "Riachuelo de los Navíos" para el desembarco de mercaderías, ya que éste era un canal profundo y Buenos Aires no tenía puerto, debido a la escasa profundidad del Río de la Plata en su litoral.
El desembarco se realizaba de forma muy precaria: fondeados los barcos, los pasajeros y mercancías se pasaban a botes y luego alcanzaban la orilla con carretas de altas ruedas, ya que no existía muelle.

Las tres rutas principales de comunicación de los siglos XVII Y XVIII eran la de Buenos Aires-Asunción, por la ribera del río Paraná, la de Buenos Aires-Lima; Córdoba, San Miguel de Tucumán, Salta y el Alto Perú; y la de Buenos Aires-Santiago, a través de las provincias del Cuyo.
La correspondencia con la metrópolis tenía como vía habitual la extensa vía del Perú; de España a Cuba, de allí a Porto Belo, de allí a Lima y luego por Charcas hasta Buenos Aires. Éste fue el recorrido de la real cédula del 1ero de Abril de 1621 que, anunciando la muerte del Rey Felipe II, arribó a Buenos Aires el 5 de Febrero de 1622.

    "La sociedad colonial fue en lo formal "las leyes de Indias" una confusa mezcla de absolutismo castellano con feudalismo catalán y declaraciones de buenas intenciones. En la práctica construyó reglas propias amparada en la falta de buenas tecnologías de las comunicaciones: una consulta al Consejo de Indias, administrador de las colonias, demoraba bastante más de seis meses entre ida, resolución y vuelta."

Carlos III resuelve en 1764 establecer correos marítimos fijos (mensuales) entre La Coruña y La Habana. Esto alcanzaba a las regiones de Antillas, Nueva España y Perú. Cevallos solicita una línea al Río de la Plata y se decide probar la vía con el Paquebote "Príncipe" que formaba parte de la flota destinada a La Habana. Fue este paquebote el primer medio oficial de intercambio postal directo entre la metrópolis y el Rio de la Plata, arribó a Montevideo el 31 de Mayo de 1764.
La corona resuelve nombrar a Domingo Basavilvaso como primer administrador general de correos del Rio de la Plata.

En 1769 se incorpora el correo terrestre al marítimo y el administrador pasa a ser responsable de todos los correos, dependiente directamente de la corona española.
En 1772 asume como Administrador General de Correos el Sr. Manuel de Basavilvaso (h)
En 1776, Carlos III decidió la creación provisoria del Virreinato del Río de la Plata para asegurar un control más eficaz de sus dominios americanos. La enorme distancia que separaba al Río de la Plata de la cabecera virreinal había despertado la codicia de ingleses y portugueses, quienes lucraban con el contrabando hacia Buenos Aires y la zona del Litoral, perjudicando a las arcas reales.
El virreinato del Río de la Plata se hizo definitivo en 1778, y cuatro años más tarde se creó el régimen de Intendencias, que tornó más efectiva la supervisión estatal.
Estaba dividido en tres gobernaciones: del Río de la Plata, del Tucumán y de Cuyo y en intendencias.

En Buenos Aires, por uso y costumbre los portes eran pagados por los destinatarios. En las oficinas postales se acumulaban las cartas esperando ser retiradas, con el consecuente atraso en el cobro de porte. Para solucionar este inconveniente se nombró al primer cartero, quien entregaba a domicilio asignando para sí 1 Real por carta entregada, además del franqueo.
Para aquellos remitentes que quisieran franquear previamente sus cartas se dispuso de un sistema de sellos "FRANCA" que indicaba que el porte había sido franqueado. Estos sellos se distribuyeron en todas las oficinas de correos de S. M.
En el correo marítimo, se acostumbraba a indicar en la cubierta del sobre el nombre del buque en el cual el remitente deseaba que se enviara la correspondencia. Se implementaban medidas para evitar la circulación de correspondencia "fuera de valija", envíos de paquetes y cartas que sorteaban el pago de porte oficial.
Antes de 1775 no se admitía la correspondencia con otros países Europeos fuera de España, a partir de ese año se incorporó Roma como posible destino.


Las tres principales rutas de correo del Virreinato eran: desde Buenos Aires a Perú, Chile y Paraguay. En 1779 comienzan a utilizarse marcas postales para las cartas que se remitían a España indicando la estafeta de cada región: Marca "Buenos Ayres" para el litoral, Tucumán, región de Cuyo y Paraguay. Marca "Chile" y marca "Perú" para la región de Potosí y provincias de Lima. Los sellos de cada administración se seguirían usando para las cartas que circularan dentro del "Reino de Indias"
En España circa 1796 comienzan a utilizarse marcas adicionales que indicaban el mes y día (cuando se echaban en el buzón y cuando arribaban a la oficina de destino)

En 1784 se establece un servicio fijo de intercambio con Montevideo; las llamadas "chasqueras" (lanchas) que cubrían la línea fluvial de Buenos Aires a la Colonia del Sacramento y una terrestre de allí hasta Montevideo que se estableció con postas de tropas.
Durante las invasiones inglesas, entre 1806 y 1807 este servicio estuvo interrumpido, reestableciéndose con el triunfo de la defensa de Buenos Aires.

Pero las situaciones de guerra en las que se vio sumida la metrópolis impidieron el reestablecimiento del control de los correos marítimos por parte de España entre la Coruña y Tierra Firme. La correspondencia continuó circulando en buques particulares desde y hacia Cádiz.


Con la Revolución de Mayo de 1810 los correos marítimos se vieron interrumpidos para Buenos Aires, ya que tras la "mascara" de fidelidad al Rey que sostenía la primera junta de gobierno luego de la revolución, se escondía la independencia de criterios respecto a Fernando VII y a la Junta representativa metropolitana. Montevideo se negó a apoyar a los revolucionarios. Las nuevas autoridades de Buenos Aires intentaron establecer infructuosamente un puerto de partida para correos desde Ensenada; las chasqueras también fueron suprimidas.
La única correspondencia que arribaba a Buenos Aires en los tiempos revolucionarios ingresaba en buques extranjeros (no españoles) en su mayoría ingleses, es de observar que el volumen de correspondencia de circulación "clandestina" aumentó por esos años considerablemente.
La Junta de Gobierno decretó severas penas para aquellos que ingresaran correspondencia sin pasar por la oficina postal.
Por esa época funcionaba una estafeta inglesa en una oficina comercial de Buenos Aires. La primera junta, considerando el funcionamiento de aquella como irregular y contraria a los intereses de la Renta, decretó cerrarla.

Para reestablecer el correo marítimo, Buenos Aires estableció un contrato con al gobierno inglés; los buques ingleses se hicieron cargo desde 1824 de la circulación de correspondencia entre Europa y Buenos Aires. En este acuerdo Buenos Aires tuvo que otorgar grandes concesiones: los buques ingleses estaban eximidos de derecho de puertos, contaban con descuentos sobre el porte de la correspondencia, el control que sobre ella se hacia debía ser mínimo y Buenos Aires debía establecer un correo terrestre hasta Chile en combinación con los paquetes ingleses.

El correo marítimo fijo con Montevideo se mantuvo interrumpido por el bloqueo del Río de la Plata por parte de buques españoles, pero se emprendieron una serie de rutas alternativas y cambiantes para mantener contacto con la plaza oriental, generalmente la ruta terrestre se completaba por postas de soldados. En 1814, una vez ocupada la plaza de Montevideo por parte de los revolucionarios se reestableció el correo fijo semanal.

El correo con Brasil, se había mantenido en manos de propietarios particulares de buques que accedían a la patente de correo. Con esta misma modalidad se estableció un paquete hacia Río de Janeiro "La Dorada" a partir de 1818.

Los correos marítimos, tanto a Uruguay como a Brasil fueron aumentando en número y mejorando la organización paulatinamente. Siempre bajo la modalidad de otorgamiento de patentes de correos a particulares. Esta modalidad se estimuló también para territorios nacionales: en 1822 se establece un contrato para otorgar patente de correo marítimo hacia el puerto de Patagones.

En 1826 Rivadavia crea la Dirección General de Correos y Postas de Caminos, nombrando director a Juan Manuel de Luca, quien estuvo en su cargo hasta 1858.
Luego del Pacto de San Nicolás, habiéndose dividido Buenos Aires de la Confederación Argentina, (1852) la organización del correo nacional queda dividida en estas dos juridicciones.

La Confederación reglamentó los servicios postales y creó las "Mensagerías Argentinas" (contratos de correo con particulares) dependientes de las Aduanas Nacionales.
En 1854, la Confederación Argentina organiza el correo estableciendo el franqueo previo de toda correspondencia por parte del remitente y organizando las tarifas internas. Se establece un signo postal con la leyenda "FRANCA" como marca de inutilización de los sellos.
A partir del año siguiente se empiezan a proyectar las primeras estampillas.

Fue la provincia de Corrientes en 1856 la que emitió los primeros sellos postales. Su gobernador, el Dr. Juan Pujol fue el que, inspirado en los usos postales europeos, emprendió el proyecto de timbrado postal.
El sello de Corrientes representa, a imitación de los sellos franceses, a "Ceres", diosa latina de la agricultura (de allí la denominación actual de esos antiguos sellos) fueron grabados mediante impresión tipográfica en papel de seda de color azul grisáceo en tinta negra. El grabador fue el Francés Matías Pipet, quién confeccionó la única plancha con la que fueron impresas las 17 emisiones de la provincia de Corrientes, hasta el año 1880.



En 1858 la confederación emite los primeros sellos postales adhesivos, cuyo diseño incluye un símbolo de la confederación argentina con impresión litográfica de tinta roja, verde y azul sobre papel blanco. La primera emisión consta de tres valores de 5, 10 y 15 centavos, con una nueva emisión en 1860.



En Buenos Aires, se establecen correos bimestrales que comunican con la Confederación: hacia Santa Fé, Entre Ríos y Corrientes y mensuales hacia Chile y Perú.

En cuanto al correo hacia el interior de la Buenos Aires se establecen tres correos mensuales para las carreras del Norte, Este y Sur.

En el correo fluvial hacia Montevideo se concede permiso de correo a la "Goleta Palomo"

A fines de 1855 el estado de Buenos Aires , decide la emisión de sus primeras estampillas.

Se imprimen en enero de 1856 cuatro valores postales con la imagen de un gaucho a caballo representativo de un correo cabalgando en dirección al sol. Los valores eran cuatro, seis, ocho y diez reales. Pero el Gobierno decide en julio del mismo año la adopción de una nueva moneda; entra en vigencia el "peso" en reemplazo del "real". Los sellos "gauchitos" no entran en circulación por tener la antigua denominación monetaria.

En 1858, siendo Gervasio Posadas el Administrador de Correos se llevan a cabo muchas mejoras de infraestructura y organización. Se pusieron en circulación los primeros sellos postales de franqueo para Buenos Aires; los llamados "Barquitos", su diseño incluía la imagen de un sol y un barco de paletas a vapor.

En 1859 entran en circulación los sellos llamados "cabecitas"



En 1859 se establece un correo fluvial hasta San Nicolás por el Río Paraná, pasando por San Pedro y Obligado, entre otras localidades.



En 1859, en la célebre Batalla de Cepeda las fuerzas porteñas son derrocadas y Buenos Aires se incorpora a la Confederación. Luego de la Batalla de Pavón se dirime definitivamente la disputa y se disuelve la Confederación estableciéndose la República.

En 1859 se establece un correo fluvial hasta San Nicolás por el Río Paraná, pasando por San Pedro y Obligado, entre otras localidades.

En 1862, con el Correo Nacional unificado y nacionalizado, Gervasio Posadas es nombrado Administrador de Correos de la República Argentina.

Se ponen en circulación los "escuditos", primeros sellos en contar con la denominación "República Argentina", litografiados en la Casa de la Moneda de Buenos Aires.

Bibliografía Consultada:

Dr. José Marco del Pont "El correo marítimo en el Rio de la Plata" - Selecciones Filatélicas Nº 2 " Revista de la Sociedad Filatélica Argentina, Buenos Aires, 1983.

Dr. Mario David Kurchan "Historia Postal Marítima Argentina" Argentina, Buenos Aires, 1994.



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